Nuestra Historia: Un Legado en Movimiento
Raíces y Tradición (Años 70 – 90)
Nuestra trayectoria no comienza en una oficina, sino en la ruta. El legado de CASMAR se remonta a la década de los 70, cuando nuestro abuelo inició este camino al volante de su taxi en la localidad de Cabrero. En aquel entonces, su dedicación era tal que él mismo mantenía su Chevrolete Bel Air de 1954 en su propio taller, estableciendo los valores de cuidado y responsabilidad que hoy nos definen.
Nuestra trayectoria no comienza en una oficina, sino en la ruta. El legado de CASMAR se remonta a la década de los 70, cuando nuestro abuelo inició este camino al volante de su taxi en la localidad de Cabrero. En aquel entonces, su dedicación era tal que él mismo mantenía su Chevrolete Bel Air de 1954 en su propio taller, estableciendo los valores de cuidado y responsabilidad que hoy nos definen.

Esta pasión por el transporte fue heredada por nuestro padre. A finales de la década de los 80, surgió una oportunidad que marcaría el destino de nuestra familia. Con el firme propósito de ser el sustento de su hogar, nuestro padre comenzó a trabajar en el transporte público en Santiago, específicamente en la comuna de San Miguel. Fue allí donde recibió su primer gran desafío: un Peugeot 404, el vehículo que daría inicio a una trayectoria de dedicación y servicio en las rutas de la capital.
Tras cuatro años de experiencia y habiéndose ganado un lugar en el sector gracias a su compromiso y puntualidad, dio paso a una nueva etapa profesional. Fue aceptado en la locomoción colectiva, asumiendo el mando de un autobús Chevrolet C60, un modelo emblemático y muy utilizado en el transporte público de aquella época.


Décadas de Experiencia: El Legado de las Micros Amarillas
Alrededor de 1992, con el surgimiento del sistema de Micros Amarillas, se integró formalmente al transporte publico, dedicando gran parte de su profesión al traslado de pasajeros.
Durante más de una década, recorrió las calles de la capital siendo protagonista de toda la era de las micros amarillas. Sin embargo, con la llegada del Transantiago en 2007, decidió poner fin a su etapa en el transporte público. Lejos de ser un cierre definitivo, este hito marcó un nuevo comienzo: la transición hacia el transporte privado para empresas, volcando toda esa experiencia y conocimiento logístico en un servicio de mayor exclusividad, seguridad y trato personalizado.
Durante más de una década, recorrió las calles de la capital siendo protagonista de toda la era de las micros amarillas. Sin embargo, con la llegada del Transantiago en 2007, decidió poner fin a su etapa en el transporte público. Lejos de ser un cierre definitivo, este hito marcó un nuevo comienzo: la transición hacia el transporte privado para empresas, volcando toda esa experiencia y conocimiento logístico en un servicio de mayor exclusividad, seguridad y trato personalizado.


Desde muy pequeños, tanto mi hermano como yo, hoy socios fundadores de CASMAR, lo acompañábamos en cada recorrido y servicio. Esas jornadas en la ruta, viendo de cerca el compromiso de nuestro padre con sus pasajeros, fueron las que despertaron nuestra vocación e impulsaron el deseo de dedicar nuestra vida profesional a este rubro.
El Desafío y la Resiliencia
Con el tiempo, la visión familiar evolucionó hacia el transporte privado. Eduardo Castillo Belmar dio el primer gran paso al adquirir su primer bus para viajes especiales y escolares. Aunque la pandemia representó un obstáculo difícil que obligó a detener las operaciones temporalmente, pero el espíritu emprendedor permaneció intacto.
El Desafío y la Resiliencia
Con el tiempo, la visión familiar evolucionó hacia el transporte privado. Eduardo Castillo Belmar dio el primer gran paso al adquirir su primer bus para viajes especiales y escolares. Aunque la pandemia representó un obstáculo difícil que obligó a detener las operaciones temporalmente, pero el espíritu emprendedor permaneció intacto.





